Flor de Nochebuena, tributo Mexica a sus guerreros muertos


Se pensaba que regresaban a la tierra a beber de la miel de esta planta, por eso se colocaba en los altares dedicados a los guerreros muertos en cumplimiento de su deber.

Para los mexicas simbolizaba la pureza y la nueva vida, atributos que retomaron los frailes al colocarla en los Nacimientos, previo a la celebración de la Navidad.

Nezahualcóyotl fundó el primer jardín botánico del que se tiene noticia, en el que reunió una espléndida colección y mandó pintar las plantas y flores que no podía obtener para que hubiera constancia de ellas.

La diversidad y belleza de plantas y flores impresionó a los conquistadores españoles, quienes advirtieron los múltiples usos que los indígenas les daban: ornamental, medicinal, como alimento y para ceremonias rituales.

Esta flor ritual se empleaba en varias celebraciones del amplio calendario festivo, sobre todo en la fiesta llamada Tlaxochimaco, del noveno mes, dedicada a Huitzilopochtli, el Dios de la Guerra, asociado al Sol.

Otros usos, además del ritual, los aztecas la cultivaban para extraer de sus pétalos machacados tinta para sus textiles y cueros, mezclados con la resina de los pinos -oxtle- y otros elementos. Además, a través del empleo de cataplasmas o fomentos, su sabia era aprovechada en el tratamiento de fiebres y algunas enfermedades de la piel [2].

De acuerdo con las experiencias del médico y botánico español Francisco Hernández de Toledo, en el siglo XVI la nochebuena también se empleaba para aumentar la leche en las mujeres que amamantaban.

Durante la Colonia, los misioneros franciscanos la utilizaron para adornar las iglesias y belenes aprovechado su anterior uso ritual y observando que su florecimiento -el encendido color rojo de las hojas- sucedía durante las festividades decembrinas.

Actualmente, millones de hogares y espacios públicos son adornados con la flor de nochebuena, emblema de México y símbolo en todo el mundo durante las celebraciones decembrinas.