Un Chimalli y 300 piezas más del tesoro de Moctezuma en el Castillo de Chapultepec


El Castillo de Chapultepec exhibe un Chimalli, considerado parte del tesoro de Moctezuma en un exposición que aborda la biografía de una pieza excepcional de las colecciones del Museo Nacional de Historia.

La exhibición reúne más de 300 objetos, entre piezas arqueológicas y plumarias, óleos, armas, taxidermia, litografías y documentos procedentes de diversas instituciones y museos

En el campo de batalla, el chimalli (escudo circular) fue una poderosa arma defensiva de los guerreros mexicas. En sus versiones de lujo fue insignia de valor en ceremonias y rituales, usado por gobernantes, sacerdotes, para ataviar deidades y para distinguir a los mejores combatientes y jefes de grupos guerreros. Pero la naturaleza orgánica de sus materiales constitutivos y el paso del tiempo, lo convirtieron en uno de los objetos históricos más frágiles.

De los destinados a la guerra ninguno se conservó; de los insignia, profusamente decorados con finas láminas de oro, plumas de aves multicolores, piedras semipreciosas, perlas y cascabeles, existen cuatro en el mundo y sólo uno está en México. Esta pieza excepcional ha permanecido guardada por varios años en condiciones controladas en las colecciones del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, y ahora es mostrada al público en una exposición temporal que relata su biografía: Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec.

Al inaugurar la muestra, Diego Prieto Hernández, director general del INAH, destacó que la exhibición se ubica dentro dos efemérides: la celebración por los 80 años de creación del INAH y los 500 años de la llegada de los españoles a territorio mexicano, “hecho histórico que debemos recuperar para repensar nuestra condición de país pluricultural, sustentada en los pueblos originarios, pero a la que se incorporaron componentes africanos, europeos y asiáticos”. 

En su intención, Salvador Rueda, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, dijo que una semana como esta —del 8 al 11 de febrero— se abrió el umbral de la historia cuando la llegada de Hernán Cortés, español encargado de organizar una expedición exploratoria y de rescate en lo que hoy entendemos como una inmersión, en parte depredadora y en parte descubridora, sembraría la semilla de la multiculturalidad y la multiplicidad biológica de los mexicanos de hoy.

La muestra, que permanecerá hasta finales de mayo próximo, es resultado de cuatro años de investigación multidisciplinaria, encabezada por Laura Filloy Nadal y María Olvido Moreno Guzmán, curadoras de la exposición. En este proyecto, los enfoques y metodologías de disciplinas como historia, restauración, arqueología, etnobotánica, etnozooología, arqueometría y arqueología experimental compartieron un propósito común: saber lo más posible de una pieza única a través de su análisis integral.